7 sept. 2011

Ser con otros... o no ser



Hoxe, copiamos no noso blog, un texto aparecido no cnt de Setembro. Vai asinado por Manu García, compañeiro e amigo dos que estivemos como delegados no X Congreso. Manu cruzará "el charco" para ir en busca dunha nova vida nas terras de Chile. Publicar aquí unha das súas moitas aportacións teóricas non é un adeus, senon unha demostración de que continuaremos a ler os teus escritos y que sempre estás presente entre os que te admiramos, compañeiro.


Boa travesía e "Arriba los que luchan".



"El acoso de los especuladores (no otra cosa es la famosa “presión de los mercados”) contra la deuda española y la imposición de sus exigencias en política económica está marcando una actualidad habitualmente desértica en estas fechas veraniegas.


La actitud servil del gobierno frente a la ofensiva del capital financiero internacional se ha venido profundizando más y más, al tiempo que continúa su deterioro debido a su patente incapacidad de mantener la iniciativa política y articular un discurso mínimamente alternativo (no hablemos ni siquiera de ganar la batalla de las ideas…) al de una derecha que se siente ganadora, que se presenta demagógicamente como amiga de los desfavorecidos y aprovecha cualquier ocasión para desgastar al gobierno achacándole toda la responsabilidad en la generación y profundización de la crisis y negándole su concurso, con miras a aprovechar en cuanto acceda al gobierno el camino que el PSOE le ha abierto para profundizar en los recortes sociales y en la liquidación del patrimonio público.


En este panorama, la falta de una sólida alternativa de los de abajo, capaz de hacer frente en todos los planos a la hegemonía capitalista, se ha dejado sentir en toda su crudeza en estos últimos meses en que los efectos de la crisis económica en los hogares populares se han agravado y se manifiestan síntomas de una incipiente crisis de representatividad del sistema en una franja nada despreciable de jóvenes técnicos y profesionales proletarizados por la crisis: el movimiento 15-M ha irrumpido en la escena política con fuerza, consiguiendo instalar en el debate público sus inquietudes.


Esa forma de contestación ha surgido en un marco (que ya dura lustros) de enorme debilidad de las organizaciones reivindicativas y las expresiones políticas de las clases subalternas, con un movimiento obrero reducido a su mínima expresión y controlado (salvo en contados sectores y territorios) por una burocracia partidaria del “pacto social” incluso en unos momentos como los actuales en que ese pacto lo pisotean los de arriba con su ofensiva a fondo.


Eso ha contribuido, no cabe duda, a las actuales limitaciones de la protesta: objetivos difusos, laxitud organizativa y dificultad para ampliar su base social partiendo de problemáticas concretas e inmediatas (las movilizaciones contra los desahucios son una excepción que hay que procurar desarrollar, sistematizar y proyectar a nivel estatal).


El triunfo de la reforma política del franquismo (la llamada “transición”) todavía deja sentir sus efectos en el movimiento popular más de 30 años después, en forma de dispersión orgánica, de falta de cuadros preparados y con fuerte inserción en su medio social, de carencia de continuidad generacional y escasez de práctica de masas, con su correlato de sectarismo y estrechez a la hora de encarar la actividad militante.


Se trata de un círculo vicioso de la derrota que iniciativas como los recientes acuerdos entre organizaciones sindicales contrarias al “pacto social” (incluida la nuestra) de cara a movilizaciones unitarias pueden contribuir a romper. Y a proyectarnos como alternativa digna de consideración a ojos del magma social que se ha activado con el 15-M.


Desde CNT debemos seguir aportando nuestro esfuerzo a la tarea de construir un pueblo fuerte: organizado, solidario, con iniciativa, maduro en sus planteamientos, con independencia de clase, capaz de promover con eficacia sus intereses a todos los niveles.


No estamos solos en esa tarea: no le compete a un único partido, organización o tendencia ideológica. Por el contrario, sólo puede ser el resultado de un rico proceso de acumulación de carácter plural e inclusivo en el que el debate sea lo más abierto, respetuoso y franco posible.





Ser con otros o no ser… ésa es la cuestión crucial del momento "






Manu García. Septiembre de 2011.

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